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Tiempo de búsqueda

portada tiempo d busqueda

   Nuevo disco editado por la discográfica

     alemana -Acoustic Music Records-

             (www.acoustic-music.de)

   distribuido en España por -Resistencia-

                (www.resistencia.es)

"TIEMPO DE BUSQUEDA" ("Search Time")

It's the quest itself that drives the musician in his striving for melody, tone and expression. In his current album, the outstanding Basque guitarist Angel Unzu proves this point perfectly by spotlighting his "search time". This nylon string artist with classical training manages this thanks to a consummate technique, a broad musical horizon and an intense examination of role models like Ralph Towner, Egberto Gismonti and Pat Metheny.
Backed by the experience of over 100 albums and productions, including three of his own CDs, Unzu presents compositions arising from the fusion of the Mediterranean tradition, Latin American music and contemporary classical. "Tempo De Búsqueda" ("Search Time") is an auditory experience of the first water, with unusual chord sequences, unexpected harmonic turns and experimental sound installations. This musically fascinating studio album by an outstanding guitar virtuoso is rounded off with four bonus video clips.

Ver el tema -Septiembre- en;  http://www.vimeo.com/7453043 

Muy pronto podrás escuchar aquí algunos extractos. Que lo disfrutes.

Bloque 1

Bloque 2

 

                                                                                                   PRENSA:

 

            -TIEMPO DE BÚSQUEDA-     (ANGEL UNZU)

            por Roland Spiegel   (Redactor de la Radiodifusión de Baviera para temas de Jazz y Música Clásica) 

 Raras veces se escucha algo tan intenso. Poderoso, posesivo, vivaz, fuera de las categorías habituales. Parece como si esta música agarrara al oyente por la espalda gritándole: ¡Aquí estoy!

Canta, respinga, traquetea y murmura la guitarra, emitiendo sones percusivos que a veces se nos antojan lamentos y jadeos; un compás tras otro se despliega ante nosotros el espectáculo de un solista en pugna con formas sonoras y las posibilidades de su instrumento. Y él puede; posee pericia técnica suficiente para salir triunfador del combate. Y en todo momento sabemos lo que va a hacer: volver a la lucha como si fuera la primera vez.

“Tiempo de búsqueda”                            

¿Qué hace de este CD con un único solista de guitarra interpretando composiciones propias algo tan motivador? "Tiempo de Búsqueda". Tal como suena. Ahí está. Nos hallamos ante un músico que no se contenta con exhibir su pericia, sino que parte a un viaje de descubrimiento. No es preciso explicar al oyente el significado de su arte; él mismo acompaña en su viaje al guitarrista. Esta música posee una realidad inmediata, a veces nos suena como si la estuviera improvisando, como recién surgida del instante; incluso tratándose de piezas de composición muy trabajadas en las que Angel Unzu superpone hasta cuatro voces de guitarra. El título es “Viaje breve”, y la imagen del periplo surge explícita en la mente.

 Notas que suenan en español 

Angel Unzu es vasco. Sus maestros musicales proceden de una gran variedad de tradiciones. Ahí está por ejemplo Ralph Towner, un solista de guitarra clásica e improvisador de jazz. Y no es el único: los ídolos del Jazz Pat Metheny y Egberto Gismonti, los clásicos Leo Brouwer y Sergio Assad, todos ellos consumados compositores con estilos enteramente propios. Unzu no copia, sino que utiliza la inspiración de aquellos para activar su propio mundo sonoro. Hay mucho de clásico en esta guitarra; de pronto escuchamos meandros de jazz, se nos cuelan influencias brasileñas, y finalmente tropezamos con sones que se nos antojan españoles. 

Música de guitarra novedosa y cosmopolita 

Cosmopolitismo e innovación. Unzu experimenta con diversas coloraturas de guitarra que encierran nuevas combinaciones de sonidos, hace friccionar pelotas contra el cuerpo del instrumento para generar tonos rasposos, percute las cuerdas para crear efectos de ritmo en las frecuencias más altas o las retuerce unas sobre otras con la mano de modo que al ser pinzadas suenen como tamboriles. Los actos de búsqueda, hallazgo y alumbramiento de sones se convierten a través de él en una experiencia vivificante para el público; nada da la impresión de ser un artificio, todo suena vivo y con espíritu musical. En el folleto él mismo aconseja escuchar las grabaciones a alto volumen. El CD incluye cuatro videos en los que le vemos tocar. Esto nos permite apreciar un aspecto nuevo: ¿Cómo es posible que un artista tan vehemente toque de manera tan sosegada y seguro de sí mismo? Cuenta el sonido, no la pose.

 

                  BAYERISCHER RUNDFUNK    Stand: 02.03.2011

Von Roland Spiegel  (Musikredakteur für Jazz und Klassik beim Bayerischen Rundfunk)

                            -TIEMPO DE BUSQUEDA-  (ANGEL UNZU) 

 Einer Intensität, wie man sie ganz selten hört. Kraftvoll, aufbegehrend, heftig - und außerhalb der gängigen Kategorien. Es ist Musik, die den Zuhörer am Revers zu packen und ihm zu sagen scheint: Hör mir zu!

Die Gitarre singt, juchzt, rattert und raunt, sie gibt dröhnende Percussion-Klänge von sich und scheint schon mal zu ächzen und zu stöhnen  - und Takt für Takt spürt man, dass hier ein Musiker auf enorm spannende Weise mit den Möglichkeiten des Instruments und mit der Form ringt. Er kann es; er hat die technischen Fähigkeiten, um den Kampf nicht zu verlieren. Aber, so könnte man meinen, er nimmt ihn jedes Mal neu auf.

 “Zeit der Suche“

Das macht diese CD eines Solo-Gitarristen und Interpreten eigener Kompositionen so aufregend. "Tiempo de Busqueda" bedeutet "Zeit der Suche". Genau das trifft die Sache. Dieser Musiker führt nicht vor, was er kann, sondern er geht auf Entdeckungsreisen. Und der Hörer nimmt an den Entdeckungen selbst teil, nicht an einem abgeklärten Bericht über sie. Diese Musik hat eine starke Unmittelbarkeit, oft klingt sie, als sei sie improvisiert, also ganz aus dem Augenblick geschöpft - und das auch bei einem Stück, das definitiv durchkomponiert ist, da Angel Unzu hier vier Gitarrenstimmen übereinander gelegt hat: "Viaje breve" heißt es - und da taucht das Bild von der Reise auch explizit auf.

 Töne, die einem spanisch vorkommen

Angel Unzu ist Baske. Seine musikalischen Vorbilder stammen aus ganz unterschiedlichen Musikwelten. Ralph Towner etwa, der Jazz-Improvisator, der klassische Konzertgitarre spielt. Des weiteren: die Jazz-Ikonen Pat Metheny und Egberto Gismonti sowie die Klassiker Leo Brouwer und Sergio Assad, alle auch herausragende Komponisten mit ganz eigenem Stil. Unzu kopiert sie nicht etwa, sondern hat sich von ihnen zum Aufspüren seiner eigenen Klangwelt inspirieren lassen. Es ist viel klassische Gitarre darin, man hört Jazz-Wendungen, vernimmt brasilianische Elemente - und stößt ganz selten einmal auf Töne, die einem spanisch vorkommen. 

 Kosmopolitische neue Gitarrenmusik

Es ist kosmopolitische neue Gitarrenmusik. Unzu experimentiert mit unterschiedlichen Gitarrenstimmungen, die denn auch neue Klangkombinationen mit sich bringen, reibt mit dem Handballen auf dem Korpus, um ein scheuerndes Geräusch zu erzeugen, klopft die Saiten so, dass obertonreich schillernde Rhythmus-Effekte entstehen oder zieht sie mit der Griffhand so übereinander, dass sie beim Anschlagen wie eine Snare-drum klingen. Prozesse des Suchens, Findens und Erklingen-Lassens werden bei ihm zu aufregenden Erlebnissen für den Hörer, weil das alles nie gekünstelt-papieren, sondern stets musikantisch wirkt. Laut soll man die Aufnahmen hören, schreibt er im Booklet. Auf vier Videos, die auf der CD ebenfalls enthalten sind, kann man ihn auch beim Spielen sehen. Das eröffnet mindestens einen ganz neuen Aspekt: Bei aller Vehemenz des Ausdrucks sieht dieser Musiker überraschend gelassen aus, wenn er spielt. Die Töne zählen, nicht der Gestus.

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Ángel Unzu  gran reserva de 2010

Por Fernando Ortiz de Urbina 

El siglo XXI promete cambios en el mundo de la música. El auge de Internet, la patente zozobra de la centenaria industria del disco y la saturación de los consumidores, otrora oyentes, auguran una nueva época para la triple relación entre el intérprete, el compositor y el público.Una de las consecuencias positivas de esos cambios podría ser la progresiva desaparición de los presuntos géneros a los que estamos tan acostumbrados. Esta clasificación de la música en géneros ha sido un mal necesario, pero en el mundo de hoy, en el que todo es accesible inmediatamente, en el que los músicos –músicos, insisto, no modelos o bailarines– ignoran esas fronteras artificiales, las etiquetas estilísticas empiezan a ser un estorbo.

Sin embargo, no se trata de un futuro incierto. Hace 300 años, cuando no existía la “música clásica”, Bach y Vivaldi eran la vanguardia del momento. El anquilosamiento de la música culta europea, la rigidez con que se siguen las partituras, la total ausencia de improvisación, habrían sido simplemente impensables para los maestros de aquella época. No sólo eran compositores. También eran virtuosos de sus instrumentos. Y no le hacían ascos a la improvisación.

Dando un pequeño salto hacia adelante –o uno de 300 años hacia atrás, si se prefiere– llega Ángel Unzu con su tercer trabajo en solitario. En él se conjuga más que nunca la faceta de compositor, su fuerte, con la de intérprete que, sin llegar a la pura improvisación, puede tomarse las libertades que le venga en gana con su propia obra.

A disco cada siete años más o menos, la evolución de Unzu (Pamplona, 1961) viene a ser de zancada lenta pero amplia. Si Trece Solos (Jazzle, 1996) era una muestra de belleza casi ingenua y Melodías de Piel (Elkar, 2003) un bello remanso de paz, este nuevo trabajo muestra a Unzu en plena madurez, más ocre y abstracto, con un lirismo menos explícito que en sus trabajos anteriores. 

La conjunción del papel de compositor e intérprete en las mismas manos conlleva que la música de este disco tenga un fuerte carácter personal. Es 100% Unzu, como sus discos anteriores, pero cosecha de 2009. Si hasta ahora había producido excelentes crianzas, Unzu lanza ahora un reserva con mucho cuerpo, en el que se captan, difuminados, sabores de  jazz, flamenco, “clásica”... toda la música que, en definitiva, ha calado en Unzu en algún momento de su vida hasta hoy.

En acústico, la guitarra es un instrumento noble como pocos: nunca miente, no puede decir más que lo que le pidan las manos que tañen sus cuerdas. Con una técnica riquísima, trabajada a base de vocación, desprovista de cualquier atisbo de exhibicionismo, Unzu sorprenderá y encandilará a los enamorados del instrumento. Y quienes aún consideren esta caja de madera con seis cuerdas una herramienta limitada, descubrirán su error: la versatilidad de timbres, armónicos, sonidos no afinados que Unzu extrae de sus guitarras es inaudita. Como intérprete, además, ha ganado en firmeza, parece más desinhibido y desgarrado, más enérgico, con menos reparos en hablar en voz alta a través de su música.

Como compositor Unzu ha dado un paso de gigante. Si la belleza de sus trabajos anteriores se asemejaba al trabajo de un pintor, aquí asume el papel de un fotógrafo, capaz de plasmar, a base de luces y sombras, de dinámicas, ritmos y timbres, la complejidad de la vida real y transmitirla toda ella al oyente. Y como para los músicos del futuro próximo, o los antecesores del Clasicismo, composición e interpretación van tan íntimamente ligados, más que nunca en la obra de Unzu, que resultan inseparables.

Este es un nuevo Ángel Unzu y como siempre ha ocurrido, el nuevo Ángel Unzu es el mejor hasta la fecha.

                                                  Fernando Ortiz de Urbina
                                                   
Londres, enero de 2010. 

                (Corresponsal en Londres de –Cuadernos de Jazz)   (Opinión al margen de –Cuadernos de Jazz-)

 

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Angel Unzu     Tiempo de búsqueda

Ángel Unzu (g). ****
San Sebastián, diciembre de 2008 y junio de 2009
Acoustic Music 319 1452-2

Después de trabajar el diálogo entre la guitarra y otros instrumentos en su segundo disco, y de experimentar con el formato de trío, el guitarrista Ángel Unzu vuelve al objeto de su primer disco, la guitarra sola. Tiempo de búsqueda es un título muy indicativo de lo que nos vamos a encontrar: una ambiciosa exploración de las posibilidades de la guitarra. Unzu integra su virtuosismo de digitación, pulsación y percusión en composiciones muy libres que abren un amplísimo campo sonoro. Las influencias estilísticas aparecen aquí y allá, fundiéndose con ambientes inesperados, y en general predomina, a pesar de curiosos arranques experimentales (como el de Colores), un aire reflexivo y sosegado. Un disco muy recomendable para los aficionados a la guitarra más inquietos, y en general para los que sienten la atracción de lo inexplorado. El resto quizá prefiera esperar la publicación de un Tiempo de encuentro.

Leo Sánchez
© Cuadernos de Jazz, enero-2011